Para los mayores Internet es un medio de trabajo, entretenimiento, relación y conocimiento. Para los menores y jóvenes Internet es la vida. Nosotros vivimos con Internet. Ellos viven en Internet.
Hace unos años nadie hablaba de las redes sociales. Hoy los datos son incontestables. Se dice que el 70, el 80% de los jóvenes con acceso a Internet pertenecen a una red social. Sea cual sea el porcentaje, queda obsoleto de un día para otro. Hace unos días pregunté a mis alumnos de la Universidad quién pertenecía a una red social: todos respondieron afirmativamente.
Además, las redes sociales en absoluto sustituyen a las relaciones personales tradicionales, como podría en principio imaginarse. Los numerosos estudios que circulan sobre el tema dejan claro que países como Brasil, Méjico y España están a la cabeza en cuanto a usuarios de redes sociales. Países, pues, en los que los jóvenes están habituados a relacionarse constantemente en la calle, en los locales de entretenimiento, fuera de sus casas. Las redes sociales complementan y amplían las relaciones personales de los jóvenes (y de los adultos), no son hipotéticas vías de comunicación que sustituyan a la ausencia de contactos personales que puede darse en países en donde, por múltiples circunstancias (climatológicas, ambientales, tradicionales) la gente vive más encerrada en si misma.
Estamos ante un cambio radical que sin embargo los jóvenes están asumiendo con inusitada normalidad. No parece que esté generando trauma alguno el uso de las redes sociales. Incluso debe considerarse positivo el hecho de que los jóvenes, en lugar de estar pegados al televisor en una relación unidireccional e individual, se peguen a la red social para entablar múltiples relaciones. Me comentaba en una ocasión el responsable de comunicación de Tuenti que esta red social (quizá la más utilizada por los jóvenes españoles) había supuesto para una joven sordomuda la posibilidad, por fin, de relacionarse de tú a tú con otros jóvenes, a través del texto y de las imágenes.
Las redes sociales están generando además un nuevo concepto de privacidad. Los jóvenes comparten información como siempre han hecho, pero con una proyección hasta ahora desconocida y, sobre todo, dejando rastro de todo. Marc Langheinrich ha recordado que ninguna faceta de nuestras vidas podrá escapar a la posibilidad de ser digitalizada. Tal situación genera, además, la mayor amenaza para la privacidad: la pérdida de control sobre la propia información. El derecho a la protección de datos nos atribuye un poder de disposición sobre la propia información, de modo que tenemos derecho a saber quién tiene nuestros datos, porqué y para qué. Si perdemos el control sobre nuestros datos perdemos el derecho a la privacidad. Y este es, como digo, el gran peligro de las redes sociales. Peligro del que no siempre los jóvenes son conscientes. Por ello es imprescindible llamar la atención, y en voz alta, de los riesgos que las redes sociales suponen para la privacidad y exigir a los proveedores de redes sociales que implante rigurosas medidas para garantizar la privacidad de los datos de sus usuarios. De lo contrario las redes sociales podrán ser más una amenaza que una nueva y extraordinaria vía de interrelación personal.
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COMENTARIOS
Me ha parecido muy interesante el artículo de José Luis Piñar. Asombra pensar que los jóvenes y los menores compartan toda la cantidad de información que vuelcan en las redes sociales. No sé si realmente son conscientes de ello. Por otra parte, me preocupan dos cosas entre otras muchas. ¿Cuántos menores de 13 ó 14 años utilizan las redes sociales? Tengo entendido que no pueden hacerlo porque lo prohibe la Ley de Protección de Datos. La segunda cuestión es, ¿hasta dónde pueden llegar los padres al vigilar o controlar a sus hijos en las redes sociales? ¿Pueden invadir ellos mismos la privacidad de sus hijos? Si no me equivoco, algún alto cargo con responsabilidad de defensa de los menores en Madrid reconoció que había creado una cuenta en una red social, haciéndose pasar por un adolescente, para controlar a sus hijos. ¿Es esto lícito?