Las noticias sobre la censura de Internet en China nos recuerdan una vez más que la globalización no es una tabla rasa sino un mosaico complejo de realidades y tendencias. Se suponía que Internet era un medio global, pero no lo es por una variedad de razones. No se trata solamente de las acciones de los gobiernos que censuran o limitan el acceso a la red, sino también de otro tipo de realidades económicas, sociales y culturales que fragmentan lo que se suponía era un medio global.
El mayor obstáculo al desarrollo global de Internet se debe a las desigualdades socioeconómicas en el mundo. Solamente un 15 por ciento de la población en los países de renta baja o intermedia usa Internet. En los países más desarrollados, la proporción asciende al 65 por ciento, si bien es mucho más elevada entre los jóvenes. Si Internet supone una herramienta útil no solamente para comunicarse sino también para encontrar información, colaborar y llevar a cabo tareas productivas, huelga decir que su efecto neto en estos momentos es el de aumentar las desigualdades en el mundo en lugar de reducirlas. Se trata de un medio que fragmenta y discrimina, puesto que favorece a los que más tienen.
Se dan también numerosos factores culturales que fragmentan la red, incluyendo el idioma y el uso que se realiza de Internet. En algunos países Internet es un canal de distribución para la compra de bienes y servicios, mientras que en otros apenas juega ese papel. Internet está favoreciendo también la supervivencia y el desarrollo de lenguas que sin la red quizás tenderían a desaparecer. Esto se debe a que Internet reduce el coste de difusión de la palabra escrita. Por tanto, resulta factible hacer público un documento o una novela en una lengua que solamente puedan leer cien mil personas.
Internet también tiene otro efecto: una mayor transparencia. Sin Internet, Caja Navarra no hubiera podido ofrecer a sus clientes la posibilidad de conocer todos los detalles de su actividad y permitirles tomar decisiones sobre su dinero y sus inversiones. Ahora bien, no todas las empresas y entidades financieras emplean Internet para ser más transparentes. Muchas aprovechan la instantaneidad de este nuevo medio para todo lo contrario, es decir, para ofrecer información a cuenta gotas, añadir y suprimir información según las circunstancias del momento, y realizar campañas de desinformación. Una vez más observamos que ninguna innovación tecnológica es una panacea. Su éxito y sus efectos dependen del modo en que se emplee.
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COMENTARIOS
No tengo claro que Internet sea un vector de desigualdad. Siempre ha habido vectores de desigualdad en nuestra sociedad: en la Edad Media estaba definido por dónde y en qué familia nacías, que sangre tenías, de quién descendías, etc. En siglo XX, tenía un componente de cómo vestías, qué aspecto tenías, la educación que recibías, cuánto ganabas… En casi todos los casos, eran vectores que definían fronteras de una rigidez importante: el siervo no podía pasar a ser señor, y al iletrado le costaba años pasar a un nivel de educación diferente. Lo que diferencia a Internet es que la frontera es mucho más fina: sin llegar a eso de “en Internet nadie sabe que soy un perro”, permite un efecto de ecualización muy superior. Dada una propuesta de valor adecuada, cualquiera puede entrar en Internet con un aprendizaje muy escaso. Por tanto, posee un punto cuasimarxista de “las herramientas de producción en manos del pueblo” que le lleva a acentuar sus posibilidades como vector de evolución conjunta, en lugar de vector de desigualdad.
Siempre resulta difícil estar en desacuerdo con Enrique Dans, porque no solamente conoce muy bien Internet sino que además tiene muy buenos instintos.
Pero hay que recordar que todas las nuevas tecnologías tienen el potencial de generar desigualdad en tanto en cuanto su difusión no sea perfecta. Yo soy un privilegiado, pues puedo usar Internet con un ordenador con unas prestaciones fabulosas, empleando una conexión ultra-rápida, y además tengo un nivel educativo que me permite sacar el máximo partido de la nueva tecnología. Lamentablemente, esto no es cierto en el caso de los miles de personas atrapadas bajo los escombros en Haití, ni antes ni después del terremoto.
A esto me refiero cuando digo que Internet es un medio que genera desigualdad. Es intrínseco al propio medio. A mí me convierte en un individuo más productivo, mejor conectado y mejor informado. Pero al 60% de la población del mundo no.
Una interesante reflexión. Es evidente que Internet ha supuesto un gran cambio en la comunicación, pero es una revolución que acaba de empezar.
Poco a poco se va superando esa barrera de que en Internet todo vale con el fin de conseguir tráfico. El paso atrás de Google vislumbra esta sensación.
Y en este caso concreto, lanzo una pregunta. Cómo se puede luchar mejor contra la censura: ¿Desde dentro como intentó hacer Google en su inicio o desde fuera, sin jugar con las normas que imponen los dictadores?
Estoy plenamente de acuerdo. Internet nos ayuda a tener más transparencia. Pero hay que resistir las tentación de censurar. Y hay que poner presión a los gobiernos que censuran, en Internet, o en otros medios.
El profesor Guillén define la globalización como un mosaico complejo de realidades y tendencias. Dejemos de hablar pues del Planeta Tierra y hablemos del Planeta Globalización. El Mundo es un conjunto de realidades muy diferentes, tan diferentes como sus climas. Lo que estamos haciendo es creando una imagen de que la globalización es posible cuando lo que estamos haciendo es sencilla y maravillosamente ponerlo en contacto.
Desigualdades sociales, claro que Internet las hace patentes y también las da a conocer.
Efectivamente. Completamente de acuerdo.
Comentario
Muy de acuerdo con la conclusión. Los elementos de progreso acaban facilitando la acción de los hombres en la sociedad. Los verdaderamente útiles no son fáciles de limitar. Una autopista nueva sirve para acercar a personas entre sí, facilitarles servicios (médicos, culturales, comerciales, financieros o capacitación profesional), pero también es útil para promover y ocultar delitos. Todo depende del uso que hagan de ello personas. Tendremos que seguir invirtiendo en medios que les ayuden a desarrollar criterio.
Discrepo totalmente de esta visión. La desigualdad no la da Internet. La da los que usan este soporte. Y el soporte se puede llamar periódico, revista o televisión.
Y la fomentan estas personas porque, por ejemplo, en un país del tercer mundo, no interesa estar porque no hay cuota de mercado, no porque Internet no pueda ayudar al desarrollo.
Creo que este artículo muestra una visión muy confusa del negocio de Internet.
Les podría recordar los microcreditos en el Tercer Mundo para emprender negocios en Internet. ¿Acaso eso lo genera Internet?
Ya está bien de que todo lo malo lo genera Internet. Así no avanzamos ¿También e s culpable de las descargas ilegales?
Me agrada lo que escribes. Hace poco escuché a un escritor decir que en Internet está todo y nada. Hay una porción de realidad en su frase, pues hay que entender, desde mi óptica, a la red de redes como espacio donde se ubican varias fuentes de información y como puente de comunicación. La veracidad es aparte, la función social es real, y lo moral cabe en otro costado porque genera un debate que por lo regular desvía la atención.
Lo que ocurre en China o en Cuba por ejemplo, son cuestiones que generan debate (el tema de la censura), pero el de la autocensura en la prensa en varios países es otro factor que casi no se toca, y que Internet ayuda como herramienta de doble filo, al publicar esos textos que, digamos, la prensa puede censurar, pero también abusando en ciertos casos llegando al libertinaje de atacar sin sustento olvidando la esencia del debate.
Estoy en desacuerdo con el tono negativo del artículo pues si bien algunas ideas comparto por regla general creo que Internet es un instrumento increible. Es el gran descubrimiento de nuestra era. Ahora bien, como todo depende del uso que le demos.
La Red permite una reducción significativa de los costes de transacción. Para saber si esto favorece la igualdad o al revés, tendríamos que saber la clase de transacciones que favorece esa Red: si aquellas entre “ricos” o aquellas entre “ricos” y “pobres” por un lado y “pobres” por otro lado. En cuanto a consideraciones culturales me parece de suma importancia la capacidad de resistencia que la Red proporciona a las lenguas minoritarias. No puedo concebir una globalización significativa que reduzca la diversidad. Creo que le Red no solo puede ser un factor en relación a la trans`parencia, sino también en relación a la diversidad que me parece un valor en sí mismo y una gran fuente de productividad a través de la diseminación de conocimientos locales.
@JuanUrrutia Muy buena su apreciación. La mayoría de grandes proyectos en Internet, que son los que marcan tendencias y acaparan la atención, su proceso de internacionalización es inhouse. Pocas veces trasladan su negocio al exterior, con oficinas, personal propio en el lugar… ¿Genera oportunidades? Dependiendo el país, a mí me genera dudas.
Luego está la capacidad de atención, que está en manos de muy pocos players, lo que ahonda más en las desigualdades. Si a Google le está costando hacer frente su expansión en China, un player menor lo tendrá casi inviable.
En el libro deL IV Encuentro de Saviólogos un apunte de Juan U rrutia que me ha parecido muy interesante “es el de que la red proporciona lo que llama técnicamente conocimiento común, es decir que yo sé que tu sabes, que yo sé que tú sabes…y esto es fundamental”(…)para que cambien las comunidades, etcétera.
La oportunidad que hay por primera vez en la historia de que entre todos hagamos cosas es lo más interesante