Las ya viejas Nuevas Tecnologías han abocado en su digitalidad hacia la computación en nube. De lo que se trata es de la posibilidad de utilizar cualquier aplicación que esté en la nube accediendo a ella mediante un modelo de software como servicio, proceder a usar la aplicación y la mayor parte de los datos sin necesidad de mantenerlos “fíamente” en nuestro ordenador. Es decir, acceder “virtualmente” a lo que necesitas en cada momento y utilizarlo en tu ordenador sin tener que comprar toda esa colección de aplicaciones y datos incorporados a máquinas específicas. En definitiva no depender de los datos ni de las actividades desarrolladas o almacenados en cualquier determinado artilugio. Visto así este cloud computing encaja y ofrece nuevas perspectivas para el software libre pues éste puede generar competitivamente aplicaciones que pueden estar en la nube de su creador pero que además, pueden formar parte de la nube general o de la unión de todas las nubes personales.
La demanda de cloud computing por parte de los usuarios es fácil de comprender pues elimina costes fijos. Sólo se paga por el uso de una aplicación y del almacenamiento de datos y procesos, y eso cuando no sea gratis. La oferta es menos obvia pero no menos real. Por un lado está la reputación deseada por los creadores jóvenes de, por ejemplo, universidades. Por otro lado, un “linuxero” puede regalar su aplicación poniéndola en su nube y cobrar posteriormente por mantenimiento y upgrades tal como hace Red Hat.
El problema para que esta novedad tecnológica sea además una novedad social y se haga realidad es que es necesario que alguien trabaje creativamente en la puesta a punto de los enlaces entre nubes personales para que la idea tome verdadero cuerpo. Hasta que esto no ocurra no podremos hablar con propiedad y operativamente de la nube. Los incentivos están ahí como para que alguien, con capacidad y que ha entendido la potencialidad de lo open, quiera y pueda hacerse con el estándar de esos enlaces adquiriendo un monopolio de facto. Nos encontramos con que el verdadero potencial de la computación en nube pende del hilo de la lucha contra el monopolio. Pero este peligro es menos grave de lo que parece porque en este mundo digital es muy difícil, si no imposible, mantener un monopolio. Y lo es, precisamente, por el efecto-red que, paradójicamente, genera menos fidelidad de lo que se creería.
Mientras estas incógnitas se van despejando veamos las connotaciones de esta computación en nube.
Para comenzar un poco de filosofía. Cada nube personal ha reemplazado a cualquier intento de pensar la ontología del sujeto conectado, es decir de cualquier sujeto, como algo distinto de esa nube personal hecha de las palabras con las que te manifiestas ante los demás sea al comprar o al vender on line, sea al exhibir tu ego en un blog o simplemente al intercambiar e-mails o chatear. Y no hay ontología del nosotros que pueda prescindir de esa unión de nubes personales que incluye las aplicaciones informáticas diseñadas por quien a eso se dedica. Pero hay otras connotaciones menos directamente filosóficas y más relacionadas con le economía en sentido amplio.
En primer lugar hay que mencionar que la conjunción de cloud computing y software libre debería ser hoy una esperanza para una supervisión bancaria más allá de la regulación legal. Se trata de asegurarnos de que el regulador puede medir el riesgo de cada institución bancaria en base no solo a la información que deja traslucir la contabilidad, sino también al conocimiento del motor básico que utiliza para calcular sus riesgos y que, en cualquier caso, no le impide crear sus propios desarrollos y sus propias aplicaciones propias y cerradas. Esto es hoy posible aunque no fácil de aceptar por las reticencias a depender de algo en la nube y no asociado a una empresa de las de antes.
En segundo lugar, y para terminar, no se puede dejar de mencionar la connotación más radical (y más especulativa) de este futuro tecnológico tan próximo y prometedor. Me refiero a la asociación entre esta forma de computar y la fraternidad y la abundancia. La fraternidad entra aquí a través de la institución del regalo de la misma forma que ya se insinuaba con la posibilidad de usar gratis mi capacidad de computación cuando yo no la estoy utilizando. Y la abundancia aparece como el resultado de esta fraternidad actualizada y generalizada. La fraternidad hace la nube más densa y preñada de posibilidades y la explotación de éstas reduce costes fijos de cada uno así como costes de transacción incrementando por lo tanto el porcentaje del valor añadido global que corresponde a bienes intangibles.
En el mundo virtual la economía del regalo precede y anuncia la economía de la abundancia.
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COMENTARIOS
Estoy de acuerdo contigo, Juan. Sin embargo, el sector bancario, debido a sus departamentos de IT y al concepto -todavía existente- de seguridad, será uno de los últimos en utilizar bien la computación en nube.
La computación en nube viene, sobre todo, de la mano de convertir a las PYMES en empresas del Siglo XXI y entiendo que todas las aplicaciones que contribuyan a ello (CRM, ERP, Contabilidad simple,etc…) serán las primeras en conseguir masa crítica y popularizar el uso de este tipo de soluciones.
Estoy de acuerdo contigo en que, en una economía de la abundancia, los planteamientos tienden a lo gratuito y veremos nuevos modelos de negocio basados en la triangulación de los ingresos en los que unos consiguen la prestación gratis y otros pagan por el conocimiento de su uso.
Rodolfo
Juan,me gustaría que desarrollaras un poco la sugerencia de que en la red apareceira algo así como unos “estadísticos sin fronteras” (lo he leído en el libro)
Coincidiendo como no puede ser de otro modo en las líneas de pensamiento expuestas por dos ilustres de la Red española como son Juan Urrutía y Rodolfo Carpintier, no quiero desaprovechar esta ocasión que brinda el magnífico foro promovido por la CAN para resaltar un punto al que, en mi opinión, debe prestársele más atención y que no es otro que la necesidad urgente de que la blogsfera española se emancipe de la dominio anglosajón.
Y no se me entienda mal. No es una crítica a lo que viene de fuera que sin dua es valioso y sugerente sino un intento de resaltar que todas estas iniciativas que tienen lugar en la “enredadera” - por seguir la terminología empleada por Urrutia o en el entorno de red distribuida digital por si queremos ser más técnicos – sólo pueden triunfar cuando se tienen en cuenta los elemento propios de cada cultura y de cada territorio en la que se pretende que arraiguen. Esto aplica a los bits igual que aplicaba a los átomos.
Es necesario continuar esforzándonos por desarrollar y trasladar nuestra particular manera de entender lo digital para que propuestas tan interesantes y necesarias como el Cloud Computing puedan ser asumidas.
Guste o no, a día de hoy, falta madurez y profundidad en la Red de habla hispana… y hasta que no solucionemos eso, el resto suena a cantos de sirena.
Excelente e informativo post. Me ha gustado especialmente la parte del “linuxero”, y la de que alguien que ha entendido la potencialidad de lo “open” trabaje en la puesta a punto de enlaces entre nubes. Pero en mi humilde opinión no creo que se pueda obtener un monopolio de ello. Casi la totalidad de servicios en la nube actuales se basan en estándares abiertos: XML, HTTP, XMPP, SOAP… Un estándar de esas características debería ser creado por la W3C, adoptado por alguien que, siguiendo tus palabras; con capacidad y que ha entendido la potencialidad de lo “open”. Ahora mismo, sólo puedo pensar en una empresa con esas 2 características, y no es española.
Por otra parte, @Rodolfo Carpintier, podrías explicar un poco eso de “concepto -todavía existente- de seguridad”.
Gracias!
Aporto información:
El Software Libre / Open Source tiene una relación de amor-odio con Cloud Computing, y modelos SaaS, PaaS, etc
http://delicious.com/jaimecid/cloudcomputing+softwarelibre
A Richard Stallman en particular no le parece gustar el modelo.
Sin embargo el Cloud Computing se apoya muy fuertemente en tecnologías Web / Internet, y por tanto tiene muy fuertes lazos con tecnologias Open Source, como por ejemplo Linux, Java, MySQL, Apache, Firefox, u otras.
Los modelos de exito siempre combinan Software privado, propietario, privativo o como lo queramos llamar, con Software libre / opensource.
Pensemos en Google, Facebook, Twitter, SalesForce, Oracle, o cualquier otro ejemplo.
Los modelos de negocio ahora están montados en la sabia combinación.
Estimado Juan, tras leer su entrada, no entiendo qué diferencias existen entre el cloud computing que describes y la red actual, Internet. Y me encantaría que pudiera explicarnos más en detalle porqué cree que los creadores de SW libre podrán beneficiarse de la nube para extenderse más de cómo lo hacen actualmente a través de Internet, ¿conseguirán una mayor difusión?
Creo que la nube ayuda a poder liberarte de tu propio dispositivo, o incluso a reducir costes de ampliación del mismo, etc. poder acceder a tus aplicaciones, a tus datos, etc. desde cualquier lugar, desde cualquier dispositivo. Pero, es curioso que creo que pueda ayudar a reducir el índice de piratería actual, ¿no lo cree usted?
La nube ayudará a las empresas que licencian aplicaciones a cambiar su modelo de negocio al pago por uso de las mismas. No pago la licencia, sino el uso, el tiempo, la funcionalidad que uso, hago de la aplicación. Será curioso ver cómo encaja esto en un país con un 46% de piratería empresarial, no conozco el dato de la piratería de consumo, seguro que nos abrumaría a todos escucharlo una vez más.
En cuanto a las empresas también creo que podrán apoyarse en nubes para reducir costes de almacenamiento, de procesado, de gestión, etc. Se hará más uso de aplicaciones que residen en la nube haciéndolas más ágiles, será más fácil adecuarlas al cambio y a las necesidades de cada momento. También se mezclarán con las de otras empresas, haciéndolas más ricas.
Se reducirán los departamentos de sistemas, de explotación y estas personas, este potencial se centrará más en ayudar al negocio a agilizarse, a lo verdaderamente importante, espero que no se produzca un simple recorte sin re-inversión.
Me encantaría ver cómo aflora esa fraternidad, somos muchos los que dejamos el PC encendido (lo digo colorado por estar malgastando CO2) y nos encantaría que, mientras no la necesitamos, alguien pueda usar mi capacidad de computación, o incluso poetizándolo, ser yo una nube y que alguien pueda servirse de mis desarrollos, de mis datos para beneficio propio ¿es esto a lo que se refiere cuando habla de abierto?
Lo que quise decir Emilio, es que los servicios IT de las empresas siguen vendiendo a sus Directivos que están más seguros cuando toda la información se queda en casa y ellos controlan los accesos a la misma desde dentro.
Rodolfo
Empezaré por algo quizá alejado del cloud computing. Me refiero a los “estadísticos sin fronteras a los que se refiere Miguel. Necesitaríamos, en efecto, gente bien formada en estadística descriptiva (dejando aparte la inferencia) para asegurarnos de que las estadísticas primarias generadas por los institutos oficiales son comparables o en qué sentido no lo son. Solo así podrían los medios, sean tradicionales o digitales, ser capaces de proporcionarnos las noticias sin histerismo o alarmas injustificadas al tiempo que avisan de peligros con credibilidad. Sin eso saber lo que pasa en cualquier sector de cualquier economía acaba siendo una lucha de titanes que pronto se abandona por la opinión pública. Pensemos en sector inmobiliario. No sabemos cómo ha variado el precio de las distintas variedades y cómo ha reaccionado la cantidad. En consecuencia no sabemos el riesgo que acarrean las entidades financieras que han tenido que ejecutar garantías.
Pero este último no es más que un ejemplo cualquiera de los muchos que se podrían poner. Acabo de mencionar las entidades financieras y respecto a éstas Rodolfo comenta que no serán las primeras en utilizar la computación en la nube por razones de seguridad, sino que este tipo de computación es muy apropiado para coordinar a las pymes. Sin duda tiene razón pues son éstas las que más necesitan la reducción de costes que se puede alcanzar. Sin embargo pienso que tenemos que esperar, y no crea que se a mucho tiempo, a que el panorama financiero se aclare. Cuando lo haga igual nos encontramos que el modelo de negocio tiene que ir cambiando en direcciones muy variadas que exijan una informática mucho más flexible al tiempo que más de acuerdo con las nuevas directrices regulatorias. Quizá entonces las razones de seguridad estén solucionadas y las relativas al secreto pierdan virtualidad. Veremos.
Hablando de manera más abstracta, algo muy interesante es la cercanía de esta especie de cooperación es el acercamiento a la lógica de la abundancia según la cual hay cada vez una mayor parte del valor añadido que es intangible y reproducible a coste cero. No es solamente una cuestión de “triangulación”, sino que la figura geométrica que da soporte a esta lógica puede ser un polígono de n lados con n creciendo. Lo que uno imagina es el equivalente a la impensable idea de que la velocidad de circulación del dinero se acelerara.
Y en cuanto a la beatería que representa nuestro seguidismo con la red anglosajona es algo que nos dificulta nuestro propio desarrollo. Ya ve Carlos que no solo es una cuestión de idioma sino de cultura. Y es esta cosa llamada cultura la que hace que la universalidad se deshaga en la diversidad. Y es a cultivar nuestra diversidad que deberíamos dedicar nuestros esfuerzos sabiendo encontrar soluciones propias a problemas propios. Lo peor de la dependencia es que nos sentimos necesariamente insatisfechos por estar haciendo nuestros los problemas ajenos.
Estimado Juan: mi preocupación iba precisamente por ahí. Por la dimensión cultural del asunto. Porque eso es lo preocupante. El aspecto lingüistico pasa a ser casi anecdótico cuando se piensa en el profundo calado que tiene el asunto: pérdida de la batalla por el liderazgo en el sector económico clave del siglo XXI: la tecnología. Y sí, en efecto, importar soluciones tecnológicas implica, por un lado, importar los problemas ajenos a los que se pretende dar solución, y, por otro, dejar sin dar respuesta a los problemas propios. Esto que puede parecer pura retórica, no lo es en absoluto sino que incide en materias tales como la concepción y límites de la privacidad, seguridad (lo apuntaba Rodolfo Carpintier), propiedad intelectual, etc. Aunque parece existir cierta complacencia con la situación creada, tengo la sensación de que es mucho lo que está en juego. Si en lugar de tecnología, hablásemos de hábitos alimenticios, más de uno no estaría dispuesto a cambiar su ensaladas por hamburguesas.
Queridos amigos,
La idea de la “computación en la nube” es cualquier cosa menos nueva, ya que es el concepto de “time sharing computing” que dio lugar en los años 60 a la informática de los grandes ordenadores “mainframe”, tal y como reconoce Vinton Cerf en el prólogo del libro “Todo va a Cambiar” de nuestro ilustre compañero saviálogo Enrique Dans.
De hecho, los bancos están dándole otra vuelta de tuerca al concepto, y diseñando el “private cloud computing” con las ventajas de acceder a la informática corporativa con un simple navegador en contextos en los que los datos están adecuadamente preservados. Sustituyen las pantallas 3270 por los exploradores web.
Y aunque hay interesantes iniciativas de software abierto para cloud computing (como la de nuestros paisanos eyeOS, que compartieron con Albalia y otras entidades presencia en la reciente feria CeBIT 2010 de Hannover), la mayor parte de las soluciones disponibles tienen un importante componente propietario. Pongo un ejemplo: aunque existe excelente software tanto comercial como de fuentes abiertas para gestionar el correo electrónico, los desarrollos de Google para su Gmail son todos privados y no se distribuyen de ninguna forma. Y este es quizá el mayor exponente de “Cloud Computing” que existe en estos momentos.
Y hablemos de gastar un duro. Los servicios en la nube deben aportar mucho valor y costar poco en precio. O bien deben tener un precio que se perciba como bajo (por ejemplo el sacrificio de la propia privacidad).
Sin embargo en cuanto a precio, no hay casi nada que compita con el “gratis total” de la piratería.
En Albalia tenemos algo de experiencia en Cloud Computing. Nuestro sistema Faccil.com es un sistema de gestión de facturas electrónicas con pleno valor legal en modalidad “Software as a Service” (Cloud Computing). El uso es completamente gratuito para quienes se conforman con generar facturas en papel y tiene pequeños costes en el resto de casos (menores al coste de un sello). Pues bien, pensamos que las PYMES españolas aún no están preparadas para estos servicios a juzgar por el bajo nivel de inscripciones al servicio que detectamos.
Sin embargo, nuestra solución zBackTrust, diseñada para gestionar servicios de confianza en la nube (en este caso, nubes privadas), están teniendo bastante aceptación entre entidades financieras y del sector público.
En mi opinión, esto demuestra que, de momento, los conceptos de Cloud Computing, son más para especialistas e iniciados (directivos y personal técnico de grandes instituciones, bien formados y pendientes de las nuevas tecnologías), que para pequeñas empresas.
me parece una muy buena opcion de aligerar el trabajo y de evitarse muchos quebraderos de cabeza.
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